Todo empezó en los albores de los años 90 cuando Gabriela Sepulveda y los hermanos Marcelo y Gustavo Rodriguez, comienzan a reclutar músicos para formar una banda cristiana de heavy metal, un proyecto que venían gestando desde hacia tiempo, no muy común en esos años y menos en Argentina. Solamente la agrupación V8 había mostrado cierto contenido cristiano en algunas de las letras de su disco, El fin de los inicuos, lo cual era observado no con poca desconfianza por parte de sus seguidores.





